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Cinco letras

Porque hoy vine

por las cinco letras que te nombran

es el canto de pasión una aventura:

mientras las Cibeles cruzan el desierto del espacio

y con mi ropón de besos

cubro tu espalda ancha

como el universo que lleva impreso.

 

Hoy vine a rescatarme en ti

de las mentiras que me describen

y los hechizos de las arpías

que se acercan para nombrarme falsa,

porque no me siento yo

si no soy provocadora.

 

Entonces te seduzco

para penetrar cada uno de tus planetas

y resbalarme por la fragilidad de los deseos.

 

Mientras sigo esperándote en esa esquina

pasan las paridoras de vida

las mutiladoras de esperanzas

envi-diosas de tu piel.

 

Y me contengo

diez centímetros más en los tacones,

en la vida que se mece

con cara de espejismo.

 

¿A dónde vamos?

Más allá

donde nos hizo coincidir el destino a besos

donde me nombras y tu voz

hace eco,

tomada de tu mano

como del lazo que me sujeta a la existencia.

 

Canto por las cinco letras que te nombran:

soy la mujer que baila y vocaliza vendada

en la cuerda floja.

 

Sincrodestino

SINCRODESTINO

Mónica Reveles Ramírez

20090116045512

Si escribieras como atas con besos las palabras,

tu vida sería otra, -dices.

Entonces las paredes se llenan de signos

y una temprana llamada es alerta de guerra entre sábanas.

 

Con mirada cómplice te seguí mientras la voz de un bolero

un tango desolado, jazz prófugo  y risa de Sabina,  ya trazaban el augurio:

hay encuentros en la vida inevitables, gravados en el libro de la vida.

 

Sincrodestinos:

rodamos  puntuales al enlace.

Sin-cro-ni-za-mos

en la espera de años, un festivo encuentro.

Tanta fe por un instante,

miradas ataron la historia

poros de la piel  abrieron el recorrido

mientras cierro el conjuro de tiempos

y retomo una ruta junto a la tuya.

 

Ángel de luz,

me llenas de regalos pendientes,

desempolvamos recuerdos paralelos

en  realidad de un segundo,

pasos de horas

en destino tuyo-mío por tenerse.

 

El rescate llego a tiempo.

Hay quien dice: sin acción no hay historia,

por eso doy paso oportuno,

el que solo se da una vez, si no, nunca.

 

Hoy mientras te miro y desato los dolores

con bálsamos de amor,

deja que te bese con mi gozo y cante en dicha,

antes que nuble la luz del eclipse

y colapse con todo la memoria

o te vayas de mis brazos a tus rumbos nuevamente.

 

Por eso escribo

no solo con besos por el cuerpo,

y trazo un mapa con dedos en tu piel.

Sincronizo estas palabras,

por si te olvido,

y alguien  lea

la felicidad en esta memoria.

 

Bienvenida

hiele-las-flores-50819043

Te miro con la distancia exaltada,

tiene sentido

acudir a la cita extraordinaria

fuera de tiempos y rutinas.

 

Descontaminarme del mundo

al conectarme con la mirada.

 

Sentirme en vida,

¿Dónde estabas ayer,

cuando la tarde caía sobre mis hombros,

las palabras me faltaron,

brazos se quedaron vacíos

y la sombra del íncubo rondaba?

 

No me odies por el desorden tecnológico,

destrozar vida de mensajes que no ves

y desesperanza

de no enlazar el hilo a ideas,

o distracciones del vehículo sin fuego.

 

Tus secretos, me los pego

a esta piel de víbora que muda

y luego ni yo los reconozco.

 

¿Dónde estabas ayer,

cuando subí y rodé por la colina?

 

Por eso, al darnos labios en la despedida,

está tu lengua ajena dentro

rozando mis manos

entre piernas y tu espalda.

 

Insistente llegas a mi seno,

y sí, solo fue una despedida,

de la noche, de nosotros,

como festival de carnavales.

 

Besos enlazados de adiós,

cuerpos nos tomaron desprevenidos

y nos venimos dentro

y fuera de nuestras murallas.

 

Miembros, autos, casas, cobijas,

olvidan la memoria, el tiempo, fuego,

frío soledad de la tristeza.

 

Anoche,

en la despedida

pasaron cinco horas de bienvenida.

 

¿Qué succionaste por tu lengua exploradora

(además de los adentros)?

¿A dónde me mandaste a volar?