Otras lenguas

Otras lenguas

Mónica Reveles Ramírez

Ella habla un dialecto desconocido

propio de la entrepierna y áreas circunvecinas,

el vaivén de su coquetería

induce a la conjugación de las lenguas.

 

Y no estamos en Constantinopla,

pero sí, solos en el  tamiz

donde las sensaciones juegan su ajedrez

y los vasos de agua se vacían

por la precipitación de ver caer las piezas

de partida que inicia:

el centro es la clave de efusión,

todo acata fuerza en la caricia

y entendimiento de las lenguas.

 

Incendiar los precipicios somáticos,

conjugar el verbo de un nombre

que incite exploración ajena.

 

Bailotea mientras reclama

o hace señas desde la oscuridad por donde asoma:

como eco de sirenas, hipnotiza,

y sábanas son jardines, arena y  erguidas olas.

 

Ella es la provocadora de la veta de un río

que se anuncia a las entrañas,

el orgasmo perpetuo en su vaivén

ingresa segura a cavernas

para extinguir tiempos de ciclones.

 

Como un marino seguro,

que se guía por estrellas

luce su mascarón de proa

por aguas mansas nuevas.

 

Y mientras los vasos de agua

o vino corporales se vacían

perdemos el aliento de vernos satisfechos,

por el expresión difusa de otras lenguas.

 

Desde el goce de su caverna,

nos observa:

juega con nuestro tiempo,

se lo lleva y presuntuosa,

nos olvida.

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